Funcionamiento del sistema sionista

En la actualidad el “conocimiento” científico general está centralizado a través de diversas agencias que lo recogen y lo filtran a los grupos científicos (academias, universidades, NASA, etc.) para que estos vayan dibujando una imagen de la realidad acorde a lo que el Sistema determina y establece. Los diferentes grupos científicos están dirigidos y financiados por el mismo Sistema que así garantiza su dominio sobre la ciencia y la visión del mundo y del universo que ha de transmitirse a las masas. En este mundo “científico” ser disidente (no creer en los dogmas científicos) significa automáticamente ser desacreditado y ridiculizado por los medios oficiales del Sistema, es decir, todos los “serios”: te relegarán al mundo de los “locos”. Y como sucede en el cuento del traje del rey, nadie quiere pasar por “loco”.

El Sistema establece quién está “loco” y quién no lo está, y crea “verdades” según sus intereses y según lo que quiere y espera de nosotros. De ninguna manera quiere ni querría jamás que sepamos la verdad de lo que sucede “ahí fuera”; al contrario se las apaña siempre para impedir que la conozcamos. ¡Tan terrible es para el Sistema que conozcamos la verdad!. Y tan terrible es la verdad…El Sistema no desea que conozcamos la verdadera realidad en que vivimos y trata de impedir que podamos mirar o buscar más allá de sus dominios. Así, en la edad media, dibujaba en la mente de las masas la idea de un planeta plano cuyo límite occidental se hallaba más allá del Finisterre, hacia el occidente, donde el mundo acababa y las naves que imprudentemente se adentraban por aquellas aguas caían por el abismo donde habitaban monstruos marinos devoradores de hombres…

Ahora pensamos que es patético que entonces la gente creyera que la tierra es plana, pero entonces la masa humana lo creía con total seguridad y hasta con fanatismo. ¿Por qué lo creía?. Porque se lo inculcaban; es decir, “la gente” cree lo que le cuentan los que mandan y, principalmente, los que le pagan (valor dinero). Por otra parte, la idea moderna de sentirnos en un estadio superior al de los habitantes de la edad media no deja de ser otra proyección del Sistema mediante la que nos inculca en la ilusión de que estamos avanzando hacia el “progreso humano” y que la gente antes era muy estúpida pero ahora ya somos muy listos gracias a la “democracia” (mentira sobre mentira), los “derechos humanos”, la “ciencia” (materialista)… como si ahora ya no se ocultaran cosas y como si ahora todo se supiera y como si ahora hubiera transparencia a la hora de divulgar los datos científicos, astronómicos, planetarios…Pero hoy día la desinformación es mayor si cabe que en la edad media y los datos que llegan a ser divulgados públicamente sobre cuestiones fundamentales pasan todos por la censura, la cual, aunque actúa de forma oculta a los ojos del hombre masa, es realmente agobiante contra toda disidencia raíz. El Sistema no puede permitir que se sepan ciertas cosas y que el hombre despierte a la realidad y vea la mentira en que vive. Y es por esto que nos trata y nos trabaja como a autómatas, insertándonos continuamente y mediante infinidad de medios de educación y de “comunicación”:

-los asuntos sobre los que tenemos que pensar,
-los debates sobre los que tenemos que debatir,
-lo que podemos llegar a pensar y lo que no…
en definitiva, la forma y la estructura sobre la que tenemos que pensar. Hoy día a eso le llaman “democracia”.

Y lo que el hombre tiene prohibido llegar a pensar lo destruye mediante campañas basadas en:

-la ridiculización y desacreditación,
-las mentiras históricas,
-la recriminación con tono ejemplarizante y justiciero,
-la intimidación,
-los juicios farsa,
-los falsos testimonios,
-las falsas pruebas,
-el castigo y la cárcel para los más tozudos,
-el asesinato de quienes desde una posición de poder se oponen a sus designios.

El Sistema también utiliza grupos terroristas creados por mediación de sus propios servicios secretos (véase Al Qaeda… etc) para crear terror indiscriminado y crímenes masivos contra su propia población, para justificar “democráticamente” la invasión de países y la imposición de leyes represivas contra sus propios ciudadanos (casos del 11M, 11S…). No importa que todo Su aparato de propaganda difunda mentiras y cree en las mentes un mundo totalmente falso; lo que importa es que la masa humana llegue a pensar y a sentir de la manera en que el Sistema quiere y le interesa que piense. La masa, el hombre masa vive en un estado hipnótico del que le es muy difícil despertar. Tal vez le suceda esto porque en su interior no alumbre ninguna luz propia y sea incapaz de ser otra cosa.

Lo que llamamos “el Sistema” es muy antiguo y no pensemos que es tan sólo el resultado de la revolución francesa o de otros acontecimientos puntuales de la historia. Es una inteligencia que vive en el ser humano y que le acompaña desde la noche de los tiempos, tal vez desde su propia “creación” como criatura de la tierra animada por el aliento de Jehová. Y al servicio de esta inteligencia que dirige y conforma la mente de los hombres, se hallan los diversos “consejos de sabios” de todas las ramas del conocimiento humano, bien sea matemáticas, medicina, física, astrofísica, ciencias políticas, ciencias económicas, ecología, ciencias sociales… Y por encima de todas estas diversas ramas del “saber humano” se halla un Consejo de Sabios Central en el que los “elegidos” establecen lo que se puede y se debe “saber” y lo que no se puede “saber” ni pensar y debe ser ocultado. Los consejos de las distintas ramas están formados por miembros de probada obediencia dentro del sistema piramidal de la masonería secreta en cuya cúspide se hallan los verdaderos “arquitectos” del mundo actual. Como ser humano, despertar del sueño de los autómatas provoca un tremendo shock que te sitúa ante el sentido de tu existencia y tu destino. Cuando esto sucede, se aparece ante ti el escenario patético del mundo y puedes ver los hilos “sutiles” con los que el Gran Hermano dirige las masas al redil en medio del marasmo de la confusión de las ideologías, las religiones y de la “democracia”.

El Sistema que domina el mundo no tiene nada de inocente ni tampoco acostumbra a dejar cabos sin atar, aunque aún hay cosas que escapan a su vigilancia. Tampoco tiene ningún escrúpulo a la hora de asesinar a cualquiera o bien para realizar crímenes de guerra contra población desarmada y acciones terroristas masivas: muchas veces realiza este tipo de actos de forma gratuita para demostrar que Él es el verdadero Amo y Señor y como escarnio ante sus adversarios. Su control sobre el valor dinero le permite el dominio de los hombres del mundo y aunque hayan cambiado las formas y evolucionado las circunstancias, es el mismo amo. Y Él es quien dirige y proyecta los juegos de luces sobre la pared de la lúgubre caverna donde los humanos encadenados ven pasar la sombra de sus vidas. La única diferencia con el pasado es que hoy día su tiranía es más efectiva, cuando antes, hace ya tiempo, en algunas regiones apartadas vivían aún los últimos pueblos y hombres verdaderamente libres.

Sirva esta introducción para ver y comprender cómo el Sistema establece y condiciona nuestras mentes y nuestras creencias, incluso las que se hallan en los substratos más profundos y nos determinan de una forma menos aparente.

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