CUM EX APOSTOLATUS OFFICIO (Constitución Apostólica del Papa Paulo IV)

“UN HEREJE NO PUEDE SER PAPA”

 

“CUM EX APOSTOLATUS OFFICIO”

 

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(Constitución Apostólica del Papa Paulo IV)

 

 

 

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p style=”text-align:center;”>[Resumen]

 

Por nuestra autoridad apostólica decretamos que las sentencias de excomunión, suspensión, interdicto y privación, contra los herejes o cismáticos, sean aplicadas contra cualquier arzobispo u obispo que se haya desviado de la fe católica o caído en cualquier herejía o incurrido en cisma.

 

En consecuencia, por esta nuestra constitución, la cual permanecerá válida a perpetuidad, por la plenitud de nuestro poder apostólico, definimos que cualquier obispo, arzobispo o cardenal, que hubiere caído en herejía o incurrido en cisma o se haya desviado de la fe católica, automáticamente, ipso facto, sin cualquier otro procedimiento de derecho o de hecho, quede entera y totalmente privado perpetuamente de sus órdenes e iglesias, y de toda autoridad y oficios eclesiásticos.

 

Más aún, que quede inhábil e incapaz para esas cosas, debiendo ser tenido como apóstata y que nunca en ningún tiempo pueda ser restaurado, reintegrado o rehabilitado a su anterior estado, a menos que aparecieren, en tal obispo, arzobispo o cardenal, señales de verdadera penitencia y los frutos de un arrepentimiento meritorio y, por la bondad y clemencia de la misma Santa Sede, deberá entonces ser recluído en algún monasterio u otra casa religiosa para cumplir una penitencia perpetua en el pan del dolor y en el agua de la mortificación, debiendo ser evitado y privado de toda consolación humana.

 

Además incurren en sentencia de excomunión, ipso facto, aquéllos que a sabiendas se han atrevido en cualquier forma a recibir, favorecer, creer o enseñar las enseñanzas de tales obispos, arzobispo o cardenales.

 

Y si en algún tiempo que sea apareciere que cualquier obispo, arzobispo, cardenal o Romano Pontífice, antes de su asunción o elevación como obispo, arzobispo, cardenal o Romano Pontífice, se hubiese desviado de la fe católica o incidido en alguna herejía, su promoción o asunción es nula, inválida y sin valor, como nula es su facultad para administrar cosas espirituales o temporales. Por lo tanto no se le debe conceder ninguna autoridad y todo lo que diga o haga no surte efecto alguno, quedando privado automáticamente de todo oficio o poder. El clero y los fieles, a los tales, habrán de evitarlos como hechiceros, paganos y herejes. Y para mayor vergüenza de los así promovidos y elevados, sea lícito implorar contra ellos el poder de la autoridad civil.

 

Esta constitución permanece válida a perpetuidad. Si cualquiera se atreviera a contradecir esta bula, sepa que incurre en la ira de Dios Todopoderoso y de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo.

 

Dado en Roma en San Pedro, en el cuarto año de nuestro pontificado. + Yo, Paulo IV, Obispo de la Iglesia Católica. [Bulario Romano Vol. IV, Sec. I, páags. 354-357].

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